viernes, 26 de noviembre de 2010

Hombre Sensible

...(Soy) un sensible con ánimos de comprenderlo todo, cuando es imposible.
Por curioso encuentro preguntas, por humano limitantes, por sensible frustraciones.
Por sensible encontré una aliada, por humano a una esposa, por curioso... tendremos hijos.

Gracias Ana Tere

miércoles, 7 de julio de 2010

Trazos

Explico mi falta de habilidades de interacción social como la necesidad de aislamiento que resulta del hastío espacial y sensorial de los entes que me rodean física y mentalmente.
Cáusame desesperación y la misma resistencia mi propia presencia, que debe ocupar conmigo el lugar vacío, acompañándome en la soledad que no encuentra mi alma en este mundo nimio y menguante.

viernes, 25 de junio de 2010

Silencio

"En estos días de escándalo el silencio es un privilegio, tanto para el que calla, como para el que no escucha..." G.T. Carpio

domingo, 7 de junio de 2009

martes, 19 de mayo de 2009

La tormenta




¡Ponle voz a ese silencio que gritas con tus ojos bien abiertos!
Me siento intranquilo, desnudo ante mi realidad, atado de manos y pies, cansado ya de intentar safarme de las cadenas que hieren a profundidad mis extremidades.

No puedo solo, estoy tan confundido por el pasado que apenas recuerdo el presente y olvido el futuro.

Pero eres la brisa que dispersa la nube, que cicatriza mis heridas y no he sabido valorarte. Ya no está en ti pues me tendiste una mano firme y afectuosa. Queda en mí recuperar tu corazón pero ¿dónde estás oh luz que iluminaste sus ojos para mí después de tanta soledad y carencias?

Vuelvo a tener miedo de mostrarme como soy pues temo recibir de nuevo el rechazo. ¡Estigma maldito de mi antiguo pecado, márchate de mí, disipa de una vez la tormenta que no puedo navegar estando solo.

Empiezo a vaciarme de aliento y vida, se escapan sin control los últimos respiros y ya empieza a sentirse un corazón pesado y hermetizado al cariño y a la bondad.

Ten piedad de mí oh Dios, que la muerte del alma en vida es la pena más grande que no quiero volver a sufrir.

Perdóname...

lunes, 4 de mayo de 2009

La madre

Y Dios entonces culminó su creación soplándole vida al hombre, a Su imagen y semejanza, dándole como regalo, además de la vida propia, el mundo, el alma y la libertad.

Así, para dar valor a la acción permitió la tentación y la edificación del pecado como la desobediencia a la Ley Natural, a Dios mismo, que contrastaron el amor de la perfidia y enseñaron al hombre a amar obedeciendo.

Pero los daños del primer pecado fueron irreparables. La desobediencia directa a Dios que por Su creación siempre había sido obedecido y respetado, tuvo sus consecuencias catastróficas: el hombre olvidó el idioma que hablaba con Dios y poco a poco fue olvidando también su omnipresencia, su poder y amor infinitos, su gracia y su Ser. Se había quedado sólo por propia voluntad y buscaba nombrar las cosas esperando llenar el vacío que la ausencia de Dios había dejado en su alma.

Pasó tiempo, ese que no se entiende de Dios y que hace del hombre polvo, y hubieron algunos que hablaron Dios con Él y bajaron a la tierra a advertirnos de nuestra ceguera y del error que cometíamos cada vez con más frecuencia. No había forma de entenderles, el idioma Divino se perdió tiempo atrás y los hombres simples, aquellos que no temen al Creador, entendían sólo amenazas y castigos y se alejaban de los Hablantes.

Pero Él que es toda bondad y sabiduría plantó una semilla de redención en quien fuese su primera agravante, ella que conoció el pecado y el arrepentimiento antes que el otro y lo orilló a pecar; ella que probó el contraste entre la vida y la muerte. Es Él quien dice en labios de carne tal vez sedientos, que quien haya faltado contra Él y se arrepienta lo verá y será feliz. Así la hizo un milagro viviente capaz de dar vida después de haber dado muerte. La muestra de Su infinita misericordia.

La frase de mi madre.

"Si tú mides al otro en función de un ideal lo pones en situación constante de defraudarte"

Lo oí de mi madre, pero no sé de quién sea en realidad. Como buena madre, guarda en su corazón (y en su clóset) todo lo que sabe que le va servir a un hijo.

De cuando quería escribirte pero me distarían tus fotos...

Teniendo tantas cosas en la cabeza siempre es bien difícil empezar a escribir, pero teniéndote a ti y a esas tantas cosas, es casi imposible.

miércoles, 22 de abril de 2009

jueves, 6 de noviembre de 2008

Trayectos

De simios y tráfico
Había en el camión un par de niños molestos que acentuaban el calor con cada grito, haciéndome sudar las sienes quemadas ya por el intenso sol que derretía mi ventana.
Inquietos, siguiendo su naturaleza inconsciente, inspeccionaban cada “debajo” en búsqueda de “algo” mientras su madre, en varios fallidos intentos de sentarlos de nuevo en su lugar, los golpeaba so irónico pretexto:
“¡Si no se sientan se van a lastimar!”
Su puño cerrado acariciaba sus cabezas una vez cada tres aleteadas y los niños huían por el camión sonriendo y haciendo bulla.
De no haber sido porque el que se viera mayor de edad llamó a su madre “mala” (eso sí, nadie nace sabiendo ser padre), hubieran sido fácilmente confundidos con simios chillantes y salvajes.
Brincaron sobre los asientos, se colgaron de los tubos de acero, corrieron de atrás para adelante a su máxima velocidad hasta que un huequito entre el auto de adelante y la desesperación del chofer hicieron que uno de los dos volara cuantas filas para adelante había.
No puedo negar que al principio su caída me dio gusto y risa, “has superado tu marca, llegaste en dos segundos al frente” pensé, pero entonces recordé que la desgracia de los niños escapa en lágrimas, peor, en llanto, sollozos y gritos. Inmediatamente se me quitó la sonrisa de la cara, entrecerré los ojos y encogí los hombros como esperando una explosión.
Nada pasó. Sacudiose los pantalones con calma y miró a su alrededor como tratando de ubicar si su madre estaba dos filas atrás o cuatro, del lado derecho o izquierdo; si estaba a un lado lista para lloverle a golpes o si ya se había bajado del camión. Ni una, ni otra. Tres filas atrás estaba su madre, mirando hacia la ventana diciendo en voz queda, “ya ves, por tonto. Te dije, te lo dije”.
No pude saber el desenlace de la historia porque había llegado ya a mi transbordo y no quise voltear por miedo a desenterrar viejos recuerdos de caricias sangrantes y gritos de amenaza.
Nota: Conocí a un hombre que dice que los simios pueden articular un par de palabras; nunca le creí pero hoy me volvió a entrar la duda: ¿y si lo que tengo aquí enfrente es una primera involución evolutiva de una nueva raza?

Trayectos: El camión

No hay peor que navegar por el tráfico de la ciudad montado en un monstruo de hierro que ruge, humea y aúlla como animal acechante, bestia iracunda, enfurecida, intimidante; con un sol que llaga y ahoga, con prisa y sin tiempo.

lunes, 27 de octubre de 2008

El cuervo

"Y mi historia no es diferente a la de muchos otros hombres que vivieron rogando a un Dios que existiera.
Y así pues, por consecuencia, existieron al infierno con todas sus llamas y demonios que evitaron por dar verbo al Creador.
Palparon, sin embargo, las quemaduras del pecado, abriendo llagas de pena y miseria en sus pieles, pegadas a los huesos que crujen de miedo y soledad.
Hoy no puedo dormir.
Escucho muy cerca los graznidos del ave que mira de lejos el atardecer, siempre a la sombra del árbol para intentar no ser reflejada por su hermosura, esperando entonces al ocaso y su creación, la noche cómplice, para extender sus alas y volar libre de los ojos de aquel que ilumina la vida que no nació para tener. Que parecidos somos, igual de obscuros, igual de libres."
G.T. Carpio.
Fragmentos de mí.

martes, 19 de agosto de 2008

Mintiendo

Miento a voz sangrante
Fallando a mis propios latidos
Torciendo a la vez mis sentidos
Calmando mi ansia vacilante

Muero de poco escucharte
Mintiendo que quiero olvidarte

domingo, 3 de agosto de 2008

Prescindible

De joven no tuvo futuro, de viejo no tiene pasado. Esa es la clase de hombre que sirve para prender chimeneas, con su carne como combustible.

Tomado del archivo de notas personales de G.T.Carpio encontrado el 10/01/2005 en su departamento en Marsella.

G.T. Carpio.

Nota del autor: Para aquellos que me piensen prescindible deben saber que mi pasado es mi escritura y mi futuro vuestra lectura.
El miedo a ser nada siendo humano me ha superado, mis enemigos encuentran en mí esta debilidad y seguramente buscarán sacarle provecho. A todos los que me leyeron alguna vez, gracias.

miércoles, 23 de julio de 2008

Trayectos

Que conveniente es aprender a decir "mamá".
Tantos cariños, tanta atención, tanto poder. Claro que, aprender a decir papá también tiene sus ventajas...
Aprender a decir mamá o papá es obligar a que el nombrado averigüe lo que la criatura quiere; en cambio decir hambre, sueño, popó, dolor, es pensar de más...
Desde pequeño optimicé recursos con el lenguaje, con mis ademanes, con mis gestos. Para qué gastar saliva y aliento cuando con una mirada se puede decir todo y más.

sábado, 19 de julio de 2008

El secreto (Fragmento)

Por años fue don Camilo el único testigo de lo que pasó en casa de Doña Cleonta que, habiéndose hecho una solemne promesa personal (so pena de muerte) de que nunca iba a revelar nada de lo que sintió, olfateó, vio o escuchó esa fría noche de verano, era casi costumbre sacar el tema a la hora de la comida.
- Fue un día que si alguno de ustedes hubiera vivido, seguramente hoy no tendría apetito, no dormiría por las noches, no hablaría con la gente e incluso trataría de respirar menos que ahora...
Estos comentarios inspiraban respeto, aún sin saber la verdad. Poseer tan grande secreto le daba estatus y poder en el pueblo.
La gente se portaba en extremo amable y le procuraban comodidades y cuidados; le hicieron confidente de cuanto secreto conocieren y lo nombraron "El Secretario". Curioso cómo se puede vivir en estos días.
Un día a la hora de la comida un hombre de misterioso porte apareció en el pueblo. Era de buena figura, a buena altura del suelo, con un sombrero que apenas dejaba ver que su cabello era negro. Cejas tupidas y unos ojos cubiertos por espejos; su bigote decía que era un hombre descuidado y se movía haciendo círculos mientras masticaba algo que traía entre dientes. Tenía en la mano derecha un arma y en la izquierda una bolsa muy pequeña.
Entró a casa de don Camilo, el Secretario.
- Hace más de diez años juré que no iba a contar nada de lo que sucedió en casa de Doña Cleonta y hoy llega usted ofreciéndome una cantidad de dinero que jamás creí que podría llegar a ver en un mismo sitio... - dijo don Camilo con asombro y con un muy pequeño asomo de codicia que el extraño no dejó de percibir. Después de una meditativa pausa, continuó hablando acentuando con firmeza cada palabra- Mala suerte para usted que ha venido de tan lejos.
El extraño, a diferencia del resto que volteó a ver a su patriarca como queriendo persuadirle de su decisión, no se inmutó con las palabras del Secretario. La atención de la familia se encontraba también en la mesa donde brillaban las monedas de plata que opacaban a los pobres instrumentos de cocina que, humillados sobre la superficie de la mesa, harían ver a cualquiera la necesidad económica de aquel hogar.
- El dinero lo compra todo, señor Camilo- dijo el extraño con una tétrica sonrisa.
- Ah! Pues bien, si sabe mi nombre sabrá entonces que soy hombre de palabra.
- Es su palabra la que intento comprar.
- Antes muerto señor...- calló un segundo como queriendo que el extraño llenara con su nombre el silencio y al ver que no lo iba a lograr, continuó- Pierde su tiempo, no diré nada.
- Me parece muy bien. Que así sea.
...
- Le dejo, pues, diez mil pesos para lo que se ofrezca señora, ahora que su esposo tiene un poco difícil eso de ir al trabajo... Que tenga bonita tarde.

Así fue que murió el secreto junto con el último testigo. Ahora sólo se habla de lo que pudo haber pasado y nunca sabremos qué fue lo que realmente pasó en casa de Doña Cleonta.

martes, 15 de julio de 2008

Auto sabotaje

¡Ah! Mi calidad de disperso me tiene en desventaja frente a tu rechazo. Siempre he sido defensor de la razón por sobre el sentimiento y ahora mi imaginación me traiciona; aquella que es tan parte de mí que me conoce y sabe cómo hacerme daño. Te pienso y veo en todos lados, a todo le pongo tu nombre y sangra mi corazón un poco más de lo que ya ha sangrado toda mi vida.
Pero esta sangre es más roja, y aún caliente mancha permanentemente mi alma y se pudre para prevenirme más dolor. Así es como el amor no correspondido se vuelve odio, un sentimiento en forma de pus que destruye la esencia de lo que alguna vez construiste en mi alma.
Nadie que haya amado ciegamente y haya sido abandonado puede negar mi postura.
Pero Dios, que es toda bondad, supo que algún día te iba a conocer y guardó en mi alma un antídoto: el perdón.
Ya quedará en mí perdonarte algún día, para poder vivir en paz.
Pero ahora me gusta beber el veneno que me das y sentirme morir, para que, cercano a la muerte, me aferre a la vida perdonándote...

sábado, 28 de junio de 2008

Tan fuera de rango (por si fuera Arjona)

Si digo que una variable matemática corresponde a sólo una parte de tu compleja ecuación, me autonombro incapaz de resultar en tu descifre. Soy un par de números que no corresponden a tu constante, simplemente fuera de rango; un número más que figura dentro de una operación cualquiera. Me resuelvo como un cero, como un falso, como un no.
No seré frecuente sino en sueños, cuando la numeración sea sólo visual, no siga un orden. Seré algo para ti sólo cuando deje de significar una variable matemática que corresponda a sólo una parte de tu compleja ecuación.